sábado, 25 de septiembre de 2010

Sin explicación


No entender nos enmudece. Habrá que aceptar lo que no tiene explicación, eso que ocurre sin que sepamos por qué. Ese absurdo que amarga nuestra existencia, eso que nos deja en soledad preguntándonos una y otra vez por qué, por qué. Ese sin sentido que vuelve nuestra vida irreal, ese por qué que necesita una respuesta urgente, esos por qué que desesperan. Cuando lo absurdo es tan absurdo ya nada importa.





Quizá se trata de aceptar que en la vida hay cosas que no tienen explicación… o sí. Llenas de preguntas que buscas una explicación lógica y verdadera. Preguntas que no tienen explicación. Y solo lo que hacemos es preguntarnos y preguntarnos el Porque, como, cual, que. Son preguntas sin respuestas. Y así estoy, llenas de preguntas, sin saber cual es la llave maestra, sin saber cuando es el próximo, sin ver lo que me choca o muestra la realidad. Creo que todos estamos en la misma. Pero solo hay que saber cual es la REALIDAD VERDADERA y no la que te cuentan sino la que te muestra ella misma.


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